Publicado el: 31 de Diciembre de 1969 | Autor: Omar Urbina
Las adicciones no son una falta de voluntad ni un "mal camino". Son una lucha real que muchas personas enfrentan, a menudo en silencio y con culpa. Si algo he aprendido en este camino es que, cuando hablamos de adicciones, lo último que se necesita es juicio. Lo que de verdad hace falta es comprensión, apoyo y un enfoque que vea más allá del síntoma.
Nadie elige una adicción por gusto. Muchas veces, el consumo de sustancias o comportamientos compulsivos son una manera (ineficiente, pero real) de lidiar con el dolor, la ansiedad o el vacío. Es una forma de anestesiar emociones que parecen imposibles de manejar. Comprender esto nos ayuda a cambiar la conversación del juicio a la empatía.
La relación entre salud mental y adicciones es profunda. Muchas personas que luchan contra una adicción también enfrentan ansiedad, depresión, traumas o trastornos de la personalidad. Tratar una adicción sin atender la salud mental es como poner una curita en una herida profunda: no resuelve el problema de raíz.
Superar una adicción no es fácil ni rápido. Es un proceso con avances y retrocesos, donde cada pequeño paso cuenta. La clave está en construir un entorno de apoyo, aprender nuevas formas de manejar las emociones y entender que recaer no es fracasar, sino parte del aprendizaje.
El tratamiento para las adicciones va más allá de simplemente dejar una sustancia o un comportamiento. En la terapia, se trabaja en identificar los desencadenantes, fortalecer la autoestima, aprender herramientas de regulación emocional y reconstruir relaciones. Un enfoque integral hace toda la diferencia.
Aún vivimos en una sociedad que ve las adicciones con mucho estigma, como si fueran una elección personal y no una condición compleja. Cambiar la narrativa y hablar desde la comprensión puede marcar la diferencia entre alguien que busca ayuda y alguien que sigue en silencio.
Si tú o alguien que conoces está luchando con una adicción, recuerda esto: hay ayuda, hay caminos, y sobre todo, hay esperanza. No tienes que hacerlo solo. Buscar apoyo no es una debilidad, es un acto de valentía. La recuperación es posible y merece ser vivida con dignidad y compasión.